5o.
Dom Ord Ciclo C (Id=128)
Antífona
de Entrada
Entremos y adoremos de rodillas al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios.
Oración Colecta
Oremos:
Vela, Señor, con amor continuo sobre tu familia; protégela y defiéndela
siempre, ya que sólo en ti ha puesto su esperanza.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Aquí estoy, Señor, envíame
Lectura del libro del profeta Isaías
6, 1-2a. 3-8
El año de la muerte del rey Ozías,
vi al Señor sentado en un trono alto y excelso. El borde de su manto llenaba el
templo. De pie, junto a él, había unos seres de fuego con seis alas cada uno. Y
se gritaban el uno al otro:
"¡Santo, santo, santo es el Señor todopoderoso, toda la tierra está llena
de su gloria!"
Los marcos de las puertas temblaban a su voz, y el templo estaba lleno de humo.
Yo dije:
"¡Ay de mí, estoy perdido! Soy un hombre de labios impuros, que habito en
un pueblo de labios impuros, y he visto con mis propios ojos al Rey y Señor
todopoderoso".
Uno de los seres de fuego voló hacia mí, trayendo un carbón encendido que había
tomado del altar con las tenazas; tocó con él mi boca, y me dijo:
"Al tocar esto tus labios, desaparece tu culpa y se perdona tu
pecado".
Entonces oí la voz del Señor, que decía:
"¿A quien enviaré?, ¿quién irá por
nosotros?"
Respondí:
"Aquí estoy yo, envíame".
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Sal 137, 1-2a.2bc-3.4-5.7c-8
Cuando te invocamos, Señor, nos escuchaste.
In conspéctu angelórum psallam tibi, Dómine.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón, te cantaré en
presencia de dioses extranjeros, postrado hacia tu santo templo.
Cuando te invocamos, Señor, nos escuchaste.
In conspéctu angelórum psallam tibi, Dómine.
Doy gracias a tu nombre por tu amor y fidelidad. Cuando te
invoqué, me escuchaste y fortaleciste mi ánimo.
Cuando te invocamos, Señor, nos escuchaste.
In conspéctu angelórum psallam tibi, Dómine.
Que te den gracias, Señor, todos los reyes de la tierra al
oír las palabras de tu boca; que proclamen las hazañas del Señor, porque la
gloria del Señor es grande.
Cuando te invocamos, Señor, nos escuchaste.
In conspéctu angelórum psallam tibi, Dómine.
Me pones a salvo con fuerza protectora. El Señor completará
lo que hace por mí. Señor, tu amor es eterno, no abandones la obra de tus
manos.
Cuando te invocamos, Señor, nos escuchaste.
In conspéctu
angelórum psallam tibi,
Dómine.
Esto es lo que hemos predicado y lo que ustedes han creído
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los
Corintios
15, 1-11
Hermanos: Les recuerdo el Evangelio que les anuncié, que
recibieron y en el que han perseverado. Es el Evangelio que los está salvando,
si lo conservan tal y como lo anuncié; de no ser así habrían creído en vano.
Porque yo les transmití, en primer lugar, lo que a mi vez recibí: que Cristo
murió por nuestros pecados, según las Escrituras, y que fue sepultado; que
resucito al tercer día según las Escrituras, y que se apareció a Pedro y luego
a los Doce. Después se apareció a más de quinientos hermanos a la vez, de los
que la mayor parte viven todavía, aunque algunos ya han muerto. Luego se apareció
a Santiago, y más tarde a todos los apóstoles. Y después de todos se me
apareció a mí, como si se tratara de un hijo nacido fuera de tiempo. Yo, que
soy el menor de los apóstoles, indigno de llamarme apóstol por haber perseguido
a la Iglesia de Dios.
Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y la gracia de Dios no ha sido
estéril en mí. Al contrario, he trabajado más que todos los demás; bueno, no
yo, sino la gracia de Dios conmigo. En cualquier caso, tanto ellos, como yo,
esto es lo que anunciamos y esto es lo que ustedes han creído.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Síganme, dice el Señor, y yo los haré pescadores de hombres.
Veníte post me, dicit Dóminus, et fáciam vos fieri piscatóres hóminum.
Aleluya.
Dejándolo todo, lo siguieron
† Lectura del santo Evangelio según san Lucas
5, 1-11
Gloria a ti, Señor.
Estaba Jesús en cierta ocasión a orillas del lago de Genesaret, y de repente se juntó un gentío para oír la
palabra de Dios. Vio entonces dos barcas a la orilla del lago; los pescadores
habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió a una de las barcas, que
era de Simón, y le pidió que la separara un poco de tierra. Se sentó y enseñaba
a la gente desde la barca. Cuando acabó de hablar, dijo a Simón:
"Rema hacia dentro del lago y echen las redes para pescar".
Simón respondió:
"Maestro, estuvimos toda la noche intentando pescar, sin conseguir nada;
pero, sólo porque tú lo dices, echaré las redes".
Lo hicieron y capturaron una gran cantidad de peces. Como las redes se rompían,
hicieron señas a sus compañeros de la otra barca para que vinieran a ayudarlos.
Vinieron y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto,
Simón Pedro se postró a los pies de Jesús diciendo:
"Apártate de mí, Señor, que soy un pecador".
Pues tanto Pedro como los que estaban con él quedaron asombrados por la
cantidad de peces que habían pescado; e igualmente Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Entonces Jesús dijo
a Simón:
"No temas, desde ahora serás pescador de hombres".
Y después de arrimar las barcas a tierra, dejaron todo y lo siguieron.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, al Padre del Unigénito, al Hijo del Dios eterno y
al Espíritu, fuente de todo bien:
(Respondemos a cada petición: Escúchanos, Señor).
Para la Iglesia inmaculada del Dios verdadero, extendida por
todo el mundo, pidamos la plena riqueza del amor de Dios, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para los que gobiernan los pueblos y tienen en su mano el
destino de los hombres, pidamos el espíritu de justicia y el deseo de servir
con dedicación a sus súbditos, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Por los débiles que se ven oprimidos y por los justos que
sufren persecución, oremos a Jesús, el Salvador, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Para nosotros mismos, pidamos al Señor un temor filial, un
amor ferviente, una vida feliz y una santa muerte, roguemos al Señor.
Escúchanos, Señor.
Celebrante:
Dios nuestro de grandeza infinita, que has confiado a nuestros labios impuros y
a nuestras fuerzas débiles la misión de proclamar el Evangelio; escucha las
oraciones de tu familia y susténtanos con tu Espíritu, para que tu palabra sea
acogida por los seres humanos con corazón generoso y abierto y dé fruto
abundante en todo el mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Señor,
Dios nuestro, que nos has dado este pan y este vino para reparar nuestras
fuerzas, conviértelos para nosotros en sacramento de vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
La Iglesia unificada en el vínculo de la Trinidad
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.
Porque has querido reunir de nuevo, por la sangre de tu Hijo y la acción del
Espíritu, a los hijos dispersos por el pecado; y de este modo tu Iglesia,
unificada por virtud y a imagen de la Trinidad, aparece ante el mundo como
cuerpo de Cristo y templo del Espíritu, para alabanza de tu infinita sabiduría.
Por eso,
unidos a los coros angélicos, te aclamamos llenos de alegría:
[Misa]
Demos gracias al Señor por su misericordia, por las
maravillas que hace por su pueblo. Porque da de beber a los sedientos y a los
hambrientos los colma de bienes.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor todopoderoso, que has querido hacernos participar de un mismo pan y de un
mismo cáliz; concédenos vivir tan unidos en Cristo que nuestro trabajo sea
eficaz para la salvación del mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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